Papel crítico 109

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CERI. Science Po / CNRS (Francia)

A Revelatory Pandemic: Crisis, Agency, and Covid in Latin America

Autores: Roberto Barrios y Virginia García-Acosta (Eds.)

Páginas: 267

Editorial: Berghahn Books, 2026

Ciudad: New York – Oxford

 

* Correspondence author / Correspondencia a: Sandrine Revet. Centre de Recherches Internationales (CERI). Sciences Po. 28 Rue des Saints-Pères, 75007 Paris – sandrine.revet@sciencespo.fr – https://orcid.org/0000-0002-1003-1834.

ISSN 3045-5650 / © UPV/EHU Press 2026

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Creative Commons Atribución 4.0 Internacional

 

1. Introducción

En diciembre de 2020, Virginia García Acosta, Roberto Barrios y otros colegas publicaron en la revista Human Organization sus reflexiones para elaborar una agenda de investigación sobre la pandemia que, en aquel momento, llevaba ya muchos meses afectando a todo el planeta. Lo hicieron basándose en los conocimientos y las experiencias adquiridos durante el estudio de otros tipos de catástrofe a lo largo de las últimas décadas (Faas et al., 2020). Cinco años después, esta agenda se ha concretado en un hermoso volumen colectivo.

A Revelatory Pandemic: Crisis, Agency, and COVID in Latin America, editado por Roberto Barrios y Virginia García-Acosta, propone una reflexión sobre la pandemia de Covid-19 en América Latina. Los editores, a partir de un workshop organizado en la Universidad de Nueva Orleans (UNO) y que se llevó a cabo durante la pandemia, hicieron una invitación a varios autores de la región latinoamericana para intentar pensar más allá del concepto de «crisis sanitaria» que circulaba mucho en la época, usando más bien las herramientas de los estudios sociales sobre desastres y en particular la antropología de los desastres, a la cual los dos editores han contribuido de manera destacable. Desde esta perspectiva, la pandemia puede ser analizada como un desastre social e histórico, productor y revelador de vulnerabilidades estructurales y de dinámicas de poder.

Los editores inician el debate en su introducción en torno a una cuestión fundamental de la antropología: los efectos potencialmente transformadores de las «crisis» o los «desastres». La cuestión del «cambio social» ha estado, de hecho, en el centro de numerosos trabajos, tanto en sociología como en antropología de los desastres (Bates y Peacock, 1987; Revet, 2010). Cabe recordar la esperanza que se extendió durante la pandemia, y en numerosos contextos nacionales, de que este evento replantease la organización de nuestras sociedades y provocase una redistribución para lograr mayor soberanía y justicia.

Pero más allá de la cuestión de la transformación, los autores del volumen inician un debate con los antropólogos que han movilizado, a partir de los trabajos de Marshall Sahlins, el concepto de «crisis reveladora». El primer capítulo, de Sergio Visacovsky y Gabriel Noel, se centra especialmente en los debates en torno a este concepto de «revelación». Anthony Oliver-Smith, antropólogo pionero en los estudios sobre desastres, aplicó de hecho el enfoque de Sahlins a estas situaciones, para mostrar lo que quedaba cuando los desastres afectaban a las estructuras fundamentales de las sociedades. Roberto Barrios, en investigaciones anteriores, ha puesto de relieve las dimensiones problemáticas de este enfoque al destacar lo que el concepto de «crisis reveladora» puede ocultar en realidad en términos de desigualdades (¿qué se revela y a quién?, ¿puede todo el mundo ver y hacer visible lo que se revela? (Barrios, 2017)). La decisión de mantener el concepto de «revelación» en el título de la obra permite, no obstante, conferir una verdadera coherencia al conjunto de los capítulos y abrir el debate sobre lo que la pandemia ha permitido mostrar, hacer visible.

Los editores proponen, además, poner en conversación la antropología de los desastres con las reflexiones de autores como Mbembe y Roitman quienes, entre otros, han trabajado el concepto de «crisis». Asimismo, abren el debate con los trabajos del «giro ontológico» (Haraway, Latour, Descola, citados en la p. 11 de la introducción) al proponer examinar qué aportan las epistemologías no modernas a la problematización de las crisis. Por último, establecen un diálogo con los trabajos en STS que, a partir de las investigaciones de Kim Fortun sobre el accidente de Bhopal en la India, han permitido poner de manifiesto la multiplicidad de enfoques que se aplican tras las catástrofes. El prólogo del volumen ha sido redactado, por cierto, por la propia Kim Fortun.

En otras palabras, los editores defienden aquí la posibilidad de establecer un diálogo entre literaturas que hasta ahora habían tenido relativamente poco contacto entre sí, y de replantearse la construcción social no solo de los desastres, sino también de su análisis por parte de los propios investigadores. Al debatir y superar el abordaje de la pandemia a través del concepto de crisis, pretenden mostrar lo que el uso de las herramientas conceptuales desarrolladas en torno a los estudios sociales de los desastres puede aportar, en términos de comprensión y respuesta ante este tipo de situaciones.

El volumen se organiza en tres partes que abordan estas diferentes dimensiones. La primera parte se centra en el concepto de crisis como «norma», con tres capítulos que se enmarcan en tres contextos nacionales: Argentina, El Salvador y México. La segunda parte reúne capítulos sobre la gestión de la Covid-19 en contextos poscoloniales: Ecuador, Brasil, México y Argentina. La tercera parte propone tres estudios de caso que abordan la dimensión transnacional de la pandemia, a partir de la situación de los migrantes en Estados Unidos y Guatemala y de un estudio basado en Honduras.

Más allá de las aportaciones individuales de los diferentes y muy enriquecedores capítulos reunidos en esta obra, conviene poner de relieve algunos puntos particularmente relevantes de este volumen colectivo.

2. Latinoamérica y sus «crisis»

Por un lado, cabe destacar el enfoque latinoamericano de los estudios de caso, lo que permite comprender tanto las particularidades nacionales de cada uno como las lógicas y tendencias generales que pueden analizarse al ponerlos en relación, al tiempo que facilita la realización de comparaciones. La idea, particularmente presente en la primera parte de la obra, de que las situaciones de crisis se viven como la norma o como un estado permanente, resultará especialmente relevante para los investigadores que trabajan en y sobre la región, ya que son numerosas las situaciones que dan lugar a la calificación de «crisis» o «desastres». Más concretamente, la obra ofrece una perspectiva particular en torno a la forma en que las «crisis» marcan el ritmo de la vida de los habitantes. En este sentido, aborda tanto lo que revela la crisis provocada por la pandemia global de Covid-19, como el marco interpretativo rutinario que constituye para las situaciones sociales y políticas vividas.

En El Salvador, por ejemplo, Norbert Ross analiza en el segundo capítulo las medidas adoptadas ante la pandemia como parte de una lógica moral que subyace a la marginación de sectores enteros de la población, poniendo de manifiesto las injusticias sociales que estructuran la vida en el país. El autor insiste en que lo que convierte el fenómeno en un «desastre» para los habitantes de los barrios populares e informales no es la pandemia, sino las medidas autoritarias y militares aplicadas por el gobierno en esta ocasión.

En otros casos planteados en el libro, la «norma» está constituida, por el contrario, por la sucesión de situaciones críticas («crisis» económica, política, sucesión de desastres denominados «naturales») a las que la pandemia de Covid-19 añade un hito, tanto en sus efectos políticos como en su gestión. Una vez más, la Covid-19 revela al mismo tiempo que se inscribe en una larga historia de violencia estructural y desigualdades, que viene a reforzar.

En otros casos, sin embargo, aunque la «crisis» está considerada como una situación que caracteriza la vida en la región, la que ha provocado la pandemia de Covid-19 y su gestión se considera «extraordinaria» —en el capítulo firmado por Ullberg y Zenobi—, sobre todo por su magnitud, su duración y su gestión mediante la aplicación de medidas excepcionales. Lo que revela entonces la crisis es algo muy común, invisible, que normalmente no tiene nada notable. La gestión de la movilidad en tiempos de la Covid-19, mediante el cierre de una carretera que separa dos provincias en Argentina, pone de relieve su papel central en la vida social y económica de la región que recorre.

3. La apuesta por la agencia

Frente al pesimismo de Joseph Masco quien afirma que «la invocación incesante del concepto de crisis por parte de los medios de comunicación y los líderes políticos en Estados Unidos tuvo el efecto de neutralizar la agencia de un público asediado por los discursos de crisis (2017, p. 10)», los editores del volumen adoptan otra postura y destacan que «los latinoamericanos muestran mucha agencia, coraje, creatividad y perseverancia» (p. 20), lo que explican por la experimentación continua de numerosos cambios profundos a todos los niveles (upheavals).

Se pueden encontrar ejemplos de esta capacidad de acción, por ejemplo, en el capítulo escrito por Marchezini, Maciel Ferreira y Severo sobre la ayuda mutua y las respuestas de los habitantes en un barrio popular de Río de Janeiro. La investigación realizada con los habitantes del barrio, que se enmarca en un proyecto iniciado antes de la pandemia, permitió demostrar que las numerosas iniciativas de ayuda mutua se pudieron desarrollar sobre la base de una organización comunitaria preexistente. Esta ayuda mutua permitió, gracias a diversas actividades de prevención, preparación, apoyo o rehabilitación, resistir a lo que los autores denominan la «necropolítica», que determina qué grupos deben ser eventualmente sacrificados para garantizar el funcionamiento del sistema capitalista (p. 119).

En otros contextos, la agencia se ha manifestado a través de la resistencia a las políticas implementadas para combatir la propagación del virus. Este es el caso del capítulo de Ullberg y Zenobi, que analiza las formas de negociación moral y de oposición a las restricciones impuestas a la movilidad en una región de Argentina situada en la frontera entre dos provincias.

4. Investigar en situación de pandemia

El libro resulta también especialmente interesante para reflexionar sobre los enfoques metodológicos innovadores utilizados en el contexto de la pandemia y el confinamiento, en un momento en el que las herramientas tradicionales de la antropología, y en particular la etnografía, tuvieron que ser adaptadas. Los autores de los distintos capítulos muestran que estas adaptaciones fueron posibles, a menudo gracias a un largo conocimiento previo de los terrenos de estudio, pero a veces también gracias a una notable capacidad de innovación: observaciones en línea, análisis de audios e imágenes enviadas a través de las redes sociales, y formas de antropología aplicada y comprometida para intentar aportar respuestas y soluciones a estas situaciones sin precedentes. Varios autores del volumen practican una «etnografía comprometida», produciendo conocimientos útiles para la acción. Este es particularmente el caso del capítulo de Branigan y colegas, que trata de los trabajadores migrantes en Illinois, enfrentados a la pandemia y a su gestión. Los autores operan un notable retorno reflexivo sobre los límites de sus propios métodos y sus esfuerzos por involucrarse.

5. Conclusión

Este volumen constituye una contribución fundamental para pensar la pandemia desde la antropología crítica de los desastres. Al proponer la noción de «crisis sin garantía» (p. 12) y al mostrar la historicidad de la vulnerabilidad, desafía las narrativas que conciben la Covid-19 como un evento excepcional.

El libro nos recuerda que los desastres son reveladores, pero también son espacios de disputa, donde se juegan vidas, afectos y futuros. Frente a la normalización de la crisis, la antropología tiene el desafío de producir conocimiento situado, crítico y comprometido, capaz de imaginar mundos más justos en tiempos de incertidumbre.

Sin embargo, el balance resulta también un tanto agridulce. Si bien la pandemia ha permitido revelar y poner de manifiesto numerosos factores de vulnerabilidad en América Latina, el cambio social esperado para reducirlos no se ha producido en la mayoría de los casos estudiados, tal y como resumen los editores en su conclusión: «la transformación social de la crisis reveladora que en su momento esperaban personas como Karl Marx y Marshall Sahlins aún está por verse tras la Covid-19» (p. 255). Por lo tanto, aún queda camino por recorrer para que los trabajos de los antropólogos y de las ciencias sociales permitan ir más allá de la simple exposición de las situaciones estudiadas y ofrezcan posibilidades de acción.

6. Referencias

Barrios, R. E. (2017). What does catastrophe reveal for whom? The anthropology of crises and disasters at the onset of the Anthropocene. Annual Review of Anthropology, 46(1), 151-166.

Bates, F. L., y Peacock, W. G. (1987). Disasters and Social Change. En R.R. Dynes, B. De Marchi y C. Pelanda (Eds.). The Sociology of Disasters (pp. 291-330). Franco Angeli Press.

Faas, A. J., Trivedi, J., Barrios, R. E., García Acosta, V., Mattes, S., y Garriga López, A. (2020). Entangled Roots and Otherwise Possibilities: The Anthropology of Disasters COVID-19 Research Agenda. Human Organization, 79(4), 333-342.

Masco, J. (2017). The crisis in crisis. Current anthropology, 58(S15), S65-S76.

Revet, S. (2010). Le sens du désastre. Les multiples interprétations d’une catastrophe «naturelle» au Venezuela. Terrain. Anthropologie & sciences humaines, 54, 42-55.